jueves, 18 de junio de 2009

Plataforma, de Michel Houllebecq

(Esta reseña puede herir la susceptibilidad de los lectores mojigatos, pero es ineviteibol, el librico es asi)


Un día, a los doce años, subí a lo alto de un pilón eléctrico, en las montañas. Mientras subía, no miré abajo ni una sola vez. Al llegar arriba, a la plataforma, bajar me parecía complicado y peligroso. Las cadenas montañosas se extendían hasta donde llegaba la vista, coronadas de nieves eternas. Habría sido mucho más sencillo quedarse allí, o saltar. Me retuvo, in extremis, la idea de estrellarme; pero si no, creo que habría disfrutado eternamente del vuelo.


Esta cita sacada de la novela resume el espiritu profundo de la novela. O, al menos, perfila su intencion.
Pero antes vayamos al grano, al meollo de la cuestion, al tema temari. Ayer vi a dos palomas copulando.
Ayer, mas o menos sobre las siete post meridiam, sali a la terraza a fumarme un cigarrito de esos de liar que me lio yo sin alpiste, no te creas, que yo drogas no fumo, bueno, si, nicotina, pero eso es letal y legal a partes y guales.
Me gustan los atardeceres desde la terraza, la vista es buena: los tejados de los edificios bajos de la barriada del Cerro Almodovar, y si metes bien la vista por las callejuelas puedes ver la arboleda que da nombre a la barriada, el Cerro Almodovar, una mina de tierra para gatos, que si que si, la mina mayor de Europa, que lo lei en la internes.
Desde mi terraza observo yo el alocado vuelo de las golondrinas, un alboroto que mi atrofiada mente interpreta como presagios, pero luego resulta que no, que es que las golondrinas se alimentan de insectos que cazan en el aire, de ahi sus filigranas y enrevesadas geometrias. Que si, que si, que lo lei en la whiskipedia esa de la que saco yo la informacion cultural del mundo mundial.
Pues en esta exaltacion de la ornitologia estaba yo cuando, acabado el trujas, me meto ´pa´ dentro y enternecido quedo quieto, al ver en uno de esos tejados de la barriada que tengo frente a mi a dos palomicas dandose el pico, como tortolitos. Que bonito es el amor, etcetera. Pero la cosa no para ahi, el palomo va y salta sobre la hembra, hasta acoplarse. Fue hermoso ver como extendio sus alas durante cinco segundos, agitandolas. Despues del kiki, se va el gacho con el pecho hinchado cual pavo o gallito de corral. Ella se queda picoteandose su propia barriguita, como si se lavara.
Bueno, entremos en materia. Plataforma, de Michel Houllebecq, trata de sexo, sobre todo o sobre todas. Es una novela pornografica, y uso el termino tal como se entiende hoy, las descripciones son precisas y naturalistas, un continuo mete-saca entre dos o menages a trois y felaciones y cunilungus y todas esas cosas que hacen las personas mayores segun podemos ver en ciertas pelis con dialogos-gemido. De vez en cuando narra algun coito anal pasito a paso, primero mete el glande, y luego ya hasta dentro, hasta la base del falo, colega. La gente se corre que da gusto -el gusto es de ellos-, enseguida y varias veces.
Trata tambien sobre el turismo, desmenuza y comenta como funcionan los meollos de agencias de viajes y de hoteles.
La idea es buena, los personajes proponen y consiguen llevar a cabo un turismo sexual bien planificado, donde todos son felices y se comen como perdices o palomicas tortolitas. Vamos, una total utopia.
La novela es acida, inteligente, amarga, esceptica, critica con la cultura occidental y sobre todo con el islamismo, aqui los islamistas son los malos malisimos de la novela. Solo se salvan los asiaticos, solo habla bien del budismo.
Lo de la critica a la religion islamica no lo he llegado a comprender muy bien, porque hay grupos terroristas islamicos, ya todos son malos, se supone. Como si un rubio matara a un perro y ahora todos los rubios fuesen mataperros.
Michel Houllebecq es un tipo polemico, sobre todo en su patria. Mas polemico que aqui el Losantos y el Mejide juntos.
No esta mal, la novela, pero he ser sincero, me ha decepcionado algo, tambien me ha aburrido, creo que le sobran unas cuarenta pajas, perdon... cuarenta paginas de explicacion del marketing del turismo.
Tiene parrafadas brillantes, y alguna vez hasta te ries y asombras.
La historia de amor de los dos personajes principales es hermosa, ideal, demasiado quiza, no se, leela tu y llega a tus propias conclusiones.
Supongo que, como todo lo que leo y es bueno, ganara con el tiempo en mi memoria, y estimare el libro.
Por ahora no se, ya te digo, quiza deberia haberlo leido en esta edicion mas sugerente, y no con el careto del Houllebecq paseandolo por el tren, el metro y el autobus:

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