lunes, 1 de octubre de 2018

Leyendo a Rainer Maria Rilke

Todo ángel es terrible. Y no obstante, ay de mi, yo os canto, casi mortíferos pájaros del alma, sabiendo de vosotros.
Rainer María Rilke. Elegías de Duino. Segunda elegía. 

Temblar de gozo o de pena extremos
qué más da el horizonte
cuando el ángel tiembla.
Ser solo con el semblante de la amada
en mi semblante.
Ser cautivo una vez más del cielo 
de unos ojos donde caer en vuelo.
Maestros hay, te digo, mi maestro
difícil dicen que es tu lección sabia
maestros hay que no leen más que palabras
mientras que el ángel que de niño nos cuidaba
se encuentra en la elegía de tus cantos.
Respirar el aliento de la amada y ausente
difícil es querer que ésto suceda.
Difícil no es tu canto, es que es del cielo, 
tan sólo hay que ser pájaro, y amante.


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martes, 14 de agosto de 2018

El misterio del don adquirido en un bazar

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Imagen de un bazar


Pensaba que iba a resultar más fácil. Después de un tiempo largo sin darle uso, ¿cómo crees que iba a funcionar con soltura?
Tantos ciclos lunares el cachivache, el don, el artilugio, la cosa, el ser, la joya adquirida a un encantador, brujo, mago; permanecía ahí, serena y bella, con el mismo hechizo del primer día.
No venía con libro de instrucciones, nada de lo que importa se sirve de normas, cada cual vive su vida y su fe, su moral, como puede, no como se dice que ha de hacerse.
Buscó por internet, y en algún tomo de alguna enciclopedia específica. Era alarmante la cantidad de gurús en un caso y de teóricos en el otro, que adoctrinaban y habían adoctrinado sobre ello. Lo gracioso es que las contradicciones no estaban tan sólo en las diversas voces, sino que una misma voz era capaz de disertar con total ambigüedad. Una locura de ruido sin solución.
Una bochornosa tarde de Agosto por fin llovió, y la fragancia de la tierra húmeda le trajo el recuerdo de aquella tarde lluviosa de primavera recién nacida en que adquirió el prodigio en aquel exótico bazar donde todo comprador encontraría un vendedor.
Cuando entró, la inestabilidad nubosa del día fue olvidada por ese caos lleno de vida y calor, ese bullicioso ajetreo, esa feria de novedades y fantasías, de antiguallas tan palpables.
Cuando salió llovía despaciosamente, la tarde se había calmado de sus vientos enfrentados, la noche se anunciaba serena. Llevaba aquel regalo en su regazo, como un nuevo ser que sería alumbrado en breve.
Llegó a casa con la sensación de que amanecía, así de ilusionado estaba su ánimo, esperanzada el alma, y no durmió hasta que el amanecer vino a adormecer y amortiguar su estado de concentración absoluta. Un amodorramiento feliz por el hallazgo fue sucedido por barquitas mecidas en azuldorados pasajes de ensueño donde se encontraba con risueñas gentes y besos y humedades dulces y con sabor a ron miel.
Se sucedieron los amaneceres, un par de lunas de intensa alegría en los que se sumergió en los misterios de aquel bello hechizo. Casi como una droga, sabía que mientras trabajara en ese mundo nuevo ya nunca más se sentiría sola, no lejos de cualquier desdicha, sino fuerte ante el infortunio.
Pero el trascurso de los días con sus peticiones y obligaciones hizo que muy poquito a poco, casi sin darse cuenta, fuera frecuentando cada vez menos esta amistad. Casi sin culpa, pues sabía que siempre estaría ahí, en el lugar principal de su casa y su corazón, al ser la cosa más maravillosa, que su sólo roce bastaba para iluminarlo todo. Para que la luz disipara todo miedo y toda obscuridad.
Las tentaciones cotidianas iban apoderándose, como antaño, de su tiempo. No tengo tiempo ahora, se decía, y miraba amorosa y añorante aquel milagro que no hacía tanto vivía en su hogar.
Pasó una luna más, y luego otra. Muchas tardes y noches de no hacer nada lo miraba y se decía: bien, ahí está, como siempre; pero siempre encontraba cualquier excusa, y cogía un paño y se dedicaba a limpiar, o buscaba en internet cualquier capricho, o llamaba a alguna amiga o a alguien de la familia para ponernos al día, decía. O a algún amigo para irse a pasear y poder presumir de lo que tenía en casa, para recordar otra vez la magia de aquella tarde en el bazar, magia que ahora vivía con ella y que nunca se apagaba. Sólo si no se usaba. Luego costaba mucho poner a funcionar la maquinaria. Pero eso no lo contaba.
Ya avanzado el verano se dijo, de hoy no pasa, y no hay excusa. Lo tomó en sus manos y era como eso que contaban los escritores en las entrevistas del terror a la página en blanco. Cómo se usa ésto, cómo hago ahora. El don que le había sido otorgado aquella tarde de lluvia en el bazar estaba ausente. Y llevaba semanas imaginando y no practicando, aquella facilidad de los primeros días.
Se enfureció con su desidia, y no pasó un día en que volviera a intentarlo, durante horas. Claro que funcionaba, era ella la que no estaba ágil, por la falta de costumbre.
Poco a poco -pues con certeza amaba ese regalo que se había hecho a sí misma-, con paciencia y voluntad, pudo conseguirlo. Esa vida que daba sentido a su vida sólo necesitaba mimo y alimento, sólo necesitaba ser vivida.
Aquella extraña forma, ese espíritu magnánimo, esa hermosa claridad de ensueño, fue inundando otra vez su estancia.

domingo, 10 de junio de 2018

No juzguéis y no seréis juzgados


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Casa de puertas abiertas, de ventanas sin persianas ni cortinas. Puedes mirar lo que quieras. 
Pero no juzgues. 
No te atrevas a recriminar a quien miras, pues si te llenas de escándalo te rasgarás las vestiduras y será a ti a quien se le verán las vergüenzas.

lunes, 21 de mayo de 2018

Lluvia


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Espuma de cielo nube o tormenta
horizonte con llanto sobre fondo azul
limosna de firmamento que nutre la tierra
refresca su cuerpo y calma su seno.
Lluvia.
Muchas tardes hemos esperado
el maná divino.
Muchas noches hemos combatido la sequía
con sucedáneos sucios de barro.
¡Oh, Señor, tú sabrás perdonar estos pecados!
Pues cuando hay sed se bebe
hasta del cieno y el veneno.

jueves, 19 de abril de 2018

Comienzo para una novela de detectives

Cero


Reminiscencia y olfato, no necesitaba más para seguir la pista.

Corazonada e intuición, quizá fuera mejor elegir estas denominaciones para esos atributos que creía tener, y que quizá poseía.

Sexto sentido y ... sexto sentido y leches. Buscó con la mirada el diccionario en la librería, acorazado o escudado entre Recetas de la Abuela y Monasterios de España. Alcanzó de un vistazo el lomo del Sopena.

La palabra precisa. Habría que, tendría que encontrar, buscar, elegir las palabras justas.

Si había elegido el rol de detective y quería publicitarse tendría que definirse antes certeramente.
Angel Pou Lanzas, detective. Olfato y maniaco sexual.

No pude evitar sonreírse al igual que no pudo evitar la pereza para levantarse y tomar el diccionario.
Ángel Pou Lanzas, detective. Pervertido e intuición.

Llevaba dos horas tumbado en el sofá atusándose la barba descuidada de dos semanas y media.

Nueve Semanas y Media, la verdad es que no podía dejar de pasear a Marta por los descuidados jardines de su mente depravada, cierto que algún parecido con la Kim Basinger tenía, y él a Mickey Rourke también se daba una intuición, una reminiscencia, una perversión o una leche.

No había encendido el televisor ni había cogido alguno de los cinco libros que tenía comenzados, como hacía todas las noches al llegar a casa, si no se tomaba algo con Pedro -solía ser cuando había algún partido interesante-.

Se había tumbado en el tresillo desnudándose tan sólo los pies -los zapatos forzando a los calcetines mordidos a volar con ellos -, con la luz del salón encendida y apagada cualquier motivación para cenar o mear o hacer cualquier cosa que no fuera pensar en Marta y en lo que le había propuesto por la mañana en su breve e insolente visita a su negocio remanso de paz, mientras le robaba en sus narices cuatro o cinco revistas femeninas de belleza, salud, psicología y otras varietés que leían los dos ojazos de hielo que Marta llevaba como faros para este Ángel naúfrago y a la deriva.

-Deja este puesto de pipas de una vez y monta una agencia de detectives, yo pongo el dinero. Si para algo sirves y tienes talento es para detective o para tocarte las narices todo el día en pro de no sé qué filosofías budistas zens mal digeridas. Eres intuitivo y morboso a partes iguales, además de ser un depravado sexual tienes un sexto sentido que tendrías que potenciar par algo útil en la vida, se te van las horas vendiendo piruletas y crucigramas.

-¿Cómo?

-Que cierres este puesto de pipas y que montemos una agencia de detectives, yo pongo el dinero. Y cuando quieras follamos. Tú pones el dinero.

Y rió maligna con las revistas hurtadas en la mano, saliendo de la tienda meneando su añorado trasero sonando su risa cristalina. Como si fuera un cascabel.


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domingo, 11 de marzo de 2018

Tu nombre es aventura

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Las letras que un día cayeron azarosamente formando tu nombre serán ordenadas según el criterio de la ley, del código pactado, de la regla amañada, y verás que tampoco hacía falta ponerse así por tu caótica vida, y que ya estabas tú para jugar a ordenar según tu ley, tu código y tu regla, con toda la libertad para hacer de tu nombre una aventura constante.

domingo, 21 de enero de 2018

Lo que importa es leer


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No importa escribir o no hacerlo, importa leer -que es una manera de escribir, en silencio, con el autor del texto-. 
Conozco gente que escribe mucho y apenas lee, sin haber pasado previamente por esa escuela de la Literatura inexcusable que es la lectura. Importa la Vida también, el vivir, el experimentar, el mancharse, el purificarse: la catarsis; el pelear o abdicar, pero viviendo. Pero ha habido mucho genio que no ha vivido y ha hecho Literatura, porque ha leído. Pese a lo que digan algunos, leer también es vivir, y cómo ... Escribir sin embargo es secundario.
Mi oficio es el de cocinero, quien me frecuenta aquí lo sabe, y siempre se me ocurren símiles entre las dos alquimias.
Conozco una gran verdad y es ésta: el escritor que no lee, que no siente fascinación o pasión o vida por la literatura de los otros, es como el cocinero al que no le gusta comer. Y una vez, años ha, me lo dijo un jefe de cocina: nunca te fíes del cocinero que no come.
Nunca te fíes del escritor que no lee, o que lee apenas.
Yo, personalmente, y cruzada la edad de los 40, leo más y escribo menos. De ahí mi tacañería con este blog en los últimos años.
También es que vivo más.

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viernes, 12 de enero de 2018

Esto no es la casa de Bernarda Alba


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El otro día volví al teatro y cumplí uno de mis sueños, que es ver en vivo al gran actor Eusebio Poncela, uno de mis preferidos, que en Martín H, junto a otro grande como fue, y es, Federico Luppi, interpretan uno de los mejores duelos dialécticos de la historia del cine.
Lo suyo es personalidad, talento innato, o qué sé yo si trabajado.
Después de merendarnos una ración de nachos y unas birras en uno de los bares que frecuento, junto a los cines Verdi, donde va la juventud -son mis preferidos, aquí entre tú y yo, suelo elevar la media de edad a los 19 o 20 años, me impregno y me empapo de savia joven con sólo oler y mirar lo que me pertenece por derecho, ¡oh, divino tesoro!- llegamos a los Teatros del Canal y nos sentamos en butaca de patio, por primera vez, y mira que he ido a esos teatros, pero siempre me ponen en los palcos o en el gallinero, en el teatro de hoy no sé cómo se llamará, un tanto incómodo, donde hemos de ver ladeados la función.
Digo a los que conmigo van:
-Siempre que vengo al teatro me encuentro con alguien conocido.
-Es verdad -afirma la que se sienta a mi derecha-, me pasa a mi también, que me encuentro con algún amigo.
-Me refiero a alguien famoso.
-Pues mira, ahí la tienes -me advierte la que se sienta a mi izquierda-, Cifuentes.
-Coño, la Cifuentes -exclamo mirando hacia delante  donde se sienta, en las primeras filas, una señora rubia y con coleta, nuestra presidenta.
Es que no falla, aunque no sea del todo cierto, sucede con tanta frecuencia ... y sobre todo hoy después de comentarlo. Misterios de la física cuántica.
Esto no es la casa de Bernarda Alba es una versión de José Manuel Mora y dirigida por Carlota Ferrer de la obra lorquiana La casa de Bernarda Alba, uno de sus dramas más célebres, más intensos líricos lorquianos. Quizá junto con Yerma y Bodas de Sangre.
En esta versión quien interpreta no son mujeres, sino hombres haciendo de los personajes femeninos, salvo la excepción de Amelia, que es interpretada por Julia de Castro. Y se agradece.
Eusebio Poncela, como no, es Bernarda, y nos sorprende a todos desde las primeras palabras en su boca.
En seta versión se añade texto, hay discurso feminista, que nunca está de más, por si a alguien se le olvida lo que debería ser obvio.
Me dice alguna de las que conmigo va:
-Ültimamente las obras que vamos a ver son muy feministas.
Y es cosa molesta. Y por eso está bien que esté, para incomodidad del respetable y que llegue a conclusiones o razone si acaso.
Quizá incomode por lo repetitivo. Pero es que si no se olvida.
Pero este es otro discurso y deberá ser debatido en otro momento, en otro lugar, que aquí estamos para hablar del latido lorquiano, que aquí se respeta y se mantiene y late con esa hondura.
Dice el tópico:
-Es que Lorca conocía el alma de la mujer como nadie.
Y disiento. Lorca conocía el alma y ya, por eso fue el más genial, genio y figura, en al vida y en la muerte. Fue uno de esos milagros, en un camino nada fácil dio luz al mundo. En Literatura fueron Homero, Cervantes, San Juan de la Cruz, Oscar Wilde, Lorca. Sí, claro, y mucho más, pero es que éstos seres hicieron de la literatura algo sublime, hicieron Literatura.
De Homero poco sabemos, o ciego o colectivo. Cervantes y San Juan de la Cruz fueron presos, Wilde y Lorca fueron margen. Quien quiera entender que entienda. Y estos dos murieron por ello. Margen.
Y desde el margen hicieron milagros en la página de la Literatura.
También hay un aliño a la obra en esta versión, desde antes de abrirse el telón. Hay músicos, hay bailarines, hay música, hay máscaras y voces en off -la de Eusebio Poncela, por ejemplo, presentando la obra-.
Yo sí la recomiendo, no hagan caso de alguna crítica negativa que ha sido publicada en algunas páginas culturales de algún periódico, más que a la función en sí, a alguno de los actores.
Son buenos todos, y de todo saben hacer.
Recordaré siempre, entre otros de talles, al propio Eusebio Poncela, que hace de Bernarda, que sabe observar, pues cuando no actúa se queda quieto en el margen del teatro, observando a sus compañeros.
Y ese detalle me parece un hallazgo, porque a Bernarda, creo, no se le escapaba nada.

sábado, 6 de enero de 2018

Algunos versos sinestéticos

Sinestesia_planetPalmer_amintaonline

Roja pasión
verde esperanza
amarillo chillón
negra mudanza
lunes marrón
azul romanza

Sinestesia_planetPalmer_amintaonline6

Y el viejo verde busca su rima
para la blanca inocencia


Sinestesia_planetPalmer_amintaonline7

jueves, 4 de enero de 2018

Por las noches

- Ratita, ratita,  ¿te quieres casar conmigo?
- Tal vez, pero, ¿cómo harás por las noches?
- ¿Por las noches? Dormir y callar.
- ¡Pues contigo me casaré! 
Charles Perrault. La ratita presumida.

Durante el día, en el trascurso en el que el sol todo lo ilumina, tenderé un manto de palabras locas y de rituales protectores sobre lo que es evidente, sobre lo que soy.
Hasta que este abrigo mío quede raído y deje traspasar las corrientes del frío.
¿Y por las noches que harás?
Dormir y callar.
Durante el día, cuando la claridad no deja resquicios de sombra alguna, comeré lo que no es aconsejable, beberé como no es debido, y amaré, oh, sí, querré, de una manera infame y vergonzosa.
Hasta reventar de soledad sabiendo que todas las bolsas que llené estaban rotas.
¿Y por las noches que harás?
Dormir y callar.
Durante el día, donde todo está bien, cuando todo se aprecia tal como es y por tanto debe ser, y que así sea, buscaré lo que no me corresponde y encontraré los sucedáneos del pudiera ser. Amaré como no es debido ni está prescrito.
Hasta que el ocaso venga a sumar todos mis pecados.
¿Y por las noches que harás?
Dormir y callar.
Durante el día, cuando las noticias de guerras y de hambrunas, de abusos y corrupciones, de todas las violaciones que burlan la inocencia y lo sagrado, cuando toda la bancarrota de la riqueza humana aflore,  todo este delirio nos golpeará dejándonos heridos e impotentes.
Hasta que la luna tonta y la ninfa desnuda vengan y nos inyecten la morfina de su canción para el dolor, de su nana para el sueño.
¿Y por las noches que harás?
Dormir y callar.
Resultado de imagen de RENÉ MAGRITTE, "MAN IN A BOWLER HAT" (1964)
Man in a Bowler Hat, Rene Magritte
Durante el día, con el ánimo cohibido por el frío del alba, buscaré otra vez el calor, la llama, la mirada. Aceptaré la mirada del ojo que ella me ofrece, vigilante en mis sueños, fuera de ella y de ella. Asumiré mis culpas. Aceptaré ser vigilado, cuidado y observado aunque nada yo entienda, pues ciego iré. Asumiré esa magia surrealista y simbólica, pues siendo un sinsentido habremos de aceptar que por ser bella es verdad, y su verdad es La Belleza y La Maravilla. Buscaremos y perseguiremos La Ninfa que da vida y hace florecer los descampados que habitaron frente a mi. Que mientras ellos hablan de lucha y de compromiso, día a día, durante el día, por las noches son el ejército de desolación que todo asola. Y yo, mi bien, mi Supremo Bien, con toda mi torpeza y mi poética torpe de encontronazos y golpes en lo obscuro, a tientas, seré ciego de día, para mirar a través del ojo suyo por las noches, y así soñar y poder dormir en paz.
Y por las noches ...
Dormir, callar ...
Tal vez soñar, quizás amar.

La belleza es verdad; la verdad, belleza. Esto es todo lo que sabes sobre la tierra, y todo lo que necesitas saber. John Keats.