lunes, 2 de marzo de 2020

La ruina del mundo y la música que queda





Yo te voy a contar lo que sucede con la rabia y el silencio
Yo te voy a demostrar cómo el llanto retenido se convierte en 
música.
Y cómo de cada nota se sucede una historia tras otra
Una tragedia.
El gran drama del estar sin ser, del permanecer sin vivir.
Como poema sin versos, o lo que es peor, como versos sin
poesía.
Sin embargo, cuando la congoja se derrama al fin
como una gran ciudad derrumbándose, un abismo
hacia el sur de la nada, hacia la hecatombe de la supervivencia
el gran destrozo cósmico dejará paso a la gran nada granada de 
nada.
Entonces irás tú, por fin, entre las ruinas de ti
entre las sombras sin hábito -rutina- ni hábito -traje-
y silbarás tu melodía.
¡Oh, deja, por Dios, que todo muera ya, todo se acabe!
Para crear por fin tu cántico sin letra ni destino.
Pura música.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Una reflexión sobre el poder de la música sobre la escritura


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La música ayuda, y mucho.
Si no fuera por ella me sería arduo encontrar las palabras: dentro del río revuelto, como cajón de sastre donde todo debiera ser posible, la música es caña y es anzuelo, donde pescar todos esos pececillos que son las palabras que bailarán al son de la cuerda de la caña.
Porque, ay, la cuerda de la caña vibra y es sonora como la del violín, la guitarra o la lira.
O quizá es que el pececillo soy yo, pues basta que por la calle, en cualquier lugar o momento, salte una melodía, una canción, para que me eleve al aire salvándome del río obscuro de mi mismo.
Casi todo lo que he escrito ha sido con música de fondo.

jueves, 30 de enero de 2020

La pérdida y el encuentro


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Nosotros, los perdedores
Hemos decidido encontrarnos otra vez

Príncipe de ArroyoLuche, del libro La estrategia de la distracción

viernes, 27 de septiembre de 2019

Paso los días buscando en penumbra


Paso los días buscando en penumbra

Yo vivo en aquella habitación de la penumbra
aquella en que la palabra aún no ha sido.
Hay arriba, allí donde mis manos no alcanzan
un tragaluz donde los pasos me traen versos.
Yo no soy nadie, ni nada soy, pero miro
entre las sombras y la luz de afuera, yo miro
los pasos de flor, las voces de la música del mundo.
Y me enamoro.
Y en mi vida miserable de no llegar, 
de ser no poder, de no allí estar
yo me enamoro. Y vivo
en la completa magnitud de esa distancia
como si fuese uno más, un paso de pétalos abiertos
una voz que a la penumbra le trae mundo y música. 
Mi vida no es lo que se supone que ha de ser una vida
pues en sombras y en distancias se atrinchera.
Pero mi vida vuela con la vida como debe ser
música y mundo, y es el amor, esa querencia
lo que me salva de mi sombra e incompleto ser. 
Y no sé si allá afuera alguien lo nota
no sé si los pétalos, los pasos perfumados
las músicas distantes del mundo hecho palabra
no sé si saben 
que un ser enamorado les canta y les celebra
con estos versos desde la penumbra.
Quizá si yo no fuera no habría poesía
esta maldición de ser, esta gana enamorada
de ser flor, de ser música y palabra.
De ser mundo.


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viernes, 12 de julio de 2019

La escritura como venganza

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Los folios, que caigan los folios como las autumn leaves, pero no melosas ni suavemente mecidas por el aire y húmedas de lluvia cadenciosa. Que caigan como guillotinas, y que corten muchas, tantas cabezas como traidores, malvados y cretinos hay en el mundo.
No, no mojadas, digo, por la lluvia beneficiosa. Los folios serán mojados por la tinta de la sangre de los idiotas, de los perversos, y como algo de autocrítica me queda, escribiré yo primero con mi propia sangre, que al menos sirva como tinta, ya que no sirve ni para regar árboles que plante ni para dar vida a hijos, al menos que sirva para escribir un libro.
Buen jardín que saldrá de la sangre de los perversos, gracias a ellos se escriben las grandes obras, gracias a Caín, gracias a Goliat, gracias a Judas. Si no fuera por ellos no habría motivo para escribir la venganza por su escarnio.
Un evangelio sin Judas -y sin Pilatos, Herodes (cualquiera de los dos fue sanguinario) o Caifás, sería menos evangelio-. 
Una historia de Roma sin sus calígulas, sin sus nerones, sin sus heliogábalos, sin sus brutos, pues muy brutos fueron todos.
Shakespeare sin Macbeth, Conan Doyle sin Moriarty.
Toda esa perfidia nunca quedó sin venganza, pues sus hazañas vergonzosas fueron escritas en cuartillas como horcas, en párrafos con la mala semilla que fueron sus glóbulos.
Y ahora, ale, a escibir se ha dicho, que no quede el rencor reconcomiendo el alma y que salte libremente por la blancura inocente de un folio nuevo, narrando las infamias de todos los infames.

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domingo, 12 de mayo de 2019

Calma


CALMA

Cuando en noches en que se ensaya el verano
preludio de fragancias y placeres sensuales
llego a casa sin más -tampoco es que aconteciera algo-
y me siento rodeado de mis libros y de mis fantasmas
hay noches, digo, sin razón y sin motivo
que una calma y una reconciliación me arropan.
Una calma, sí, que busco siempre en mi, 
y que a menudo consigo. Un mirar el sueño 
que me espera, sin culpa, y sin resentimientos.
Pues os he de contar que en mi habitan 
como pasajeros en un vagón de metro
decenas de almas con sus voces monocordes
frustraciones y anhelos que no domarían
el mejor de los gobiernos con sus medidas populares.
Dentro de mi hay niños que anhelan y tienen miedo
hay viejos que sufren la pérdida de lo que fue o que no ha sido
hay murmullos de felicidad instantánea, 
ronroneos de estómagos autocomplacidos, 
y qué sé yo, según el día, hay de todo y de cada casa.
Dentro de mi, un barullo, un motín, un referéndum 
una asamblea o por la lucha o por la paz, o por su idilio.
No es fácil llegar a casa como un gobernante, o un rey,
un caudillo, un pastor, un dios que quiere
que su refugio interior sea no ya un edén, sino Calma.
Y hay noches que sí, que todo tiembla como con un beso
de amor. Una caricia. Y algo de música: una guitarra de antaño
un vaso de vino, un pacto sonriente con la vida, de pronto
sin andar buscando ni pactando calmas, llega la Calma.

lunes, 29 de abril de 2019

Imperios



Imperios

No bastaba con quererlo ni con soñarlo
tampoco su comprensión me hacía serlo
era algo más, una Palabra fugitiva
una Sonrisa aérea y felina
como la del de Cheshire.
Era también el lamento de Cien Locos 
locos por ser desatados.
Cuando por las calles camino 
y hago de cada paso piedra para un Imperio
y visualizo Montes, Palacios, Bosques Lujuriantes
con la Esposa vestida de Historia Invicta
paseando estancias
y un momento después con cada maldita súplica
olvido todo lo que creé y en que creí, creo morir
me abandono un poco más al Pozo sin fondo 
de la angustia. Y sin embargo, Hoy
doy de comer al Loco.
Todo vuelve a ser como debió ser siempre
el Libro de cada momento y de cada paso
abierto para su lectura y vivencia.
En memoria de los que se me fueron
dejando un aullido de angustia y de carencias
revoluciono a mis Locos y vuelvo a las calles
a ver germinar a cada paso un Imperio.
Por vosotros, Hoy, por mis Muertos, creo.

lunes, 1 de octubre de 2018

Leyendo a Rainer Maria Rilke

Todo ángel es terrible. Y no obstante, ay de mi, yo os canto, casi mortíferos pájaros del alma, sabiendo de vosotros.
Rainer María Rilke. Elegías de Duino. Segunda elegía. 

Temblar de gozo o de pena extremos
qué más da el horizonte
cuando el ángel tiembla.
Ser solo con el semblante de la amada
en mi semblante.
Ser cautivo una vez más del cielo 
de unos ojos donde caer en vuelo.
Maestros hay, te digo, mi maestro
difícil dicen que es tu lección sabia
maestros hay que no leen más que palabras
mientras que el ángel que de niño nos cuidaba
se encuentra en la elegía de tus cantos.
Respirar el aliento de la amada y ausente
difícil es querer que ésto suceda.
Difícil no es tu canto, es que es del cielo, 
tan sólo hay que ser pájaro, y amante.


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martes, 14 de agosto de 2018

El misterio del don adquirido en un bazar

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Imagen de un bazar


Pensaba que iba a resultar más fácil. Después de un tiempo largo sin darle uso, ¿cómo crees que iba a funcionar con soltura?
Tantos ciclos lunares el cachivache, el don, el artilugio, la cosa, el ser, la joya adquirida a un encantador, brujo, mago; permanecía ahí, serena y bella, con el mismo hechizo del primer día.
No venía con libro de instrucciones, nada de lo que importa se sirve de normas, cada cual vive su vida y su fe, su moral, como puede, no como se dice que ha de hacerse.
Buscó por internet, y en algún tomo de alguna enciclopedia específica. Era alarmante la cantidad de gurús en un caso y de teóricos en el otro, que adoctrinaban y habían adoctrinado sobre ello. Lo gracioso es que las contradicciones no estaban tan sólo en las diversas voces, sino que una misma voz era capaz de disertar con total ambigüedad. Una locura de ruido sin solución.
Una bochornosa tarde de Agosto por fin llovió, y la fragancia de la tierra húmeda le trajo el recuerdo de aquella tarde lluviosa de primavera recién nacida en que adquirió el prodigio en aquel exótico bazar donde todo comprador encontraría un vendedor.
Cuando entró, la inestabilidad nubosa del día fue olvidada por ese caos lleno de vida y calor, ese bullicioso ajetreo, esa feria de novedades y fantasías, de antiguallas tan palpables.
Cuando salió llovía despaciosamente, la tarde se había calmado de sus vientos enfrentados, la noche se anunciaba serena. Llevaba aquel regalo en su regazo, como un nuevo ser que sería alumbrado en breve.
Llegó a casa con la sensación de que amanecía, así de ilusionado estaba su ánimo, esperanzada el alma, y no durmió hasta que el amanecer vino a adormecer y amortiguar su estado de concentración absoluta. Un amodorramiento feliz por el hallazgo fue sucedido por barquitas mecidas en azuldorados pasajes de ensueño donde se encontraba con risueñas gentes y besos y humedades dulces y con sabor a ron miel.
Se sucedieron los amaneceres, un par de lunas de intensa alegría en los que se sumergió en los misterios de aquel bello hechizo. Casi como una droga, sabía que mientras trabajara en ese mundo nuevo ya nunca más se sentiría sola, no lejos de cualquier desdicha, sino fuerte ante el infortunio.
Pero el trascurso de los días con sus peticiones y obligaciones hizo que muy poquito a poco, casi sin darse cuenta, fuera frecuentando cada vez menos esta amistad. Casi sin culpa, pues sabía que siempre estaría ahí, en el lugar principal de su casa y su corazón, al ser la cosa más maravillosa, que su sólo roce bastaba para iluminarlo todo. Para que la luz disipara todo miedo y toda obscuridad.
Las tentaciones cotidianas iban apoderándose, como antaño, de su tiempo. No tengo tiempo ahora, se decía, y miraba amorosa y añorante aquel milagro que no hacía tanto vivía en su hogar.
Pasó una luna más, y luego otra. Muchas tardes y noches de no hacer nada lo miraba y se decía: bien, ahí está, como siempre; pero siempre encontraba cualquier excusa, y cogía un paño y se dedicaba a limpiar, o buscaba en internet cualquier capricho, o llamaba a alguna amiga o a alguien de la familia para ponernos al día, decía. O a algún amigo para irse a pasear y poder presumir de lo que tenía en casa, para recordar otra vez la magia de aquella tarde en el bazar, magia que ahora vivía con ella y que nunca se apagaba. Sólo si no se usaba. Luego costaba mucho poner a funcionar la maquinaria. Pero eso no lo contaba.
Ya avanzado el verano se dijo, de hoy no pasa, y no hay excusa. Lo tomó en sus manos y era como eso que contaban los escritores en las entrevistas del terror a la página en blanco. Cómo se usa ésto, cómo hago ahora. El don que le había sido otorgado aquella tarde de lluvia en el bazar estaba ausente. Y llevaba semanas imaginando y no practicando, aquella facilidad de los primeros días.
Se enfureció con su desidia, y no pasó un día en que volviera a intentarlo, durante horas. Claro que funcionaba, era ella la que no estaba ágil, por la falta de costumbre.
Poco a poco -pues con certeza amaba ese regalo que se había hecho a sí misma-, con paciencia y voluntad, pudo conseguirlo. Esa vida que daba sentido a su vida sólo necesitaba mimo y alimento, sólo necesitaba ser vivida.
Aquella extraña forma, ese espíritu magnánimo, esa hermosa claridad de ensueño, fue inundando otra vez su estancia.

domingo, 10 de junio de 2018

No juzguéis y no seréis juzgados


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Casa de puertas abiertas, de ventanas sin persianas ni cortinas. Puedes mirar lo que quieras. 
Pero no juzgues. 
No te atrevas a recriminar a quien miras, pues si te llenas de escándalo te rasgarás las vestiduras y será a ti a quien se le verán las vergüenzas.