viernes, 22 de julio de 2011

Lucian Freud: tal como somos


Hoy ha fallecido Lucian Freud, único e irrepetible. Podríamos decir que su estética es feista, pero ... ¿es que acaso somos, nosotros, tan feos?
De lo que no hay duda es de que nos retrató tal como somos.


Se acierta más con la impresión que con la copia. Quien quiere realizar el mapa exacto de un lugar se encuentra con la problemática borgiana del clon. Borges, que no estaba cegato, sabía que la representación no es reproducción.
Quizá la representación auténtica, la mímesis perfecta, sea una caricatura de lo que somos, pues no somos más que una caricatura de lo que queremos ser.
O una idealización, que también me vale.



¿Con qué escuela pictórica podríamos enfrentar a Lucian Freud? ¿Quizá a mis adorados prerrafaelistas? Frente a lo bello y el mito, lo feo y lo real.


No deja de ser, sin embargo, la pintura del artista auténtico una mirada personal sin concesiones al mundo. Sin concesiones.
Hasta el mimético Antonio López le otorga el don de la magia a la fea realidad. De Antonio López ya hablaremos, que hoy hay que pagar por ello, por mirar lo que él mira.


Yo estudiaba por entonces COU, y aquella profesora de Historia contemporánea, que también impartía la asignatura de Arte, nos hablaba de Lucian Freud, que salía en todos los culturales y sección cultural de informativos por entonces, pues exponía en España. "Lucian Freud nos retrata tal como somos, desnudos cada uno de nosotros seríamos carne de retrato de Lucian Freud"
No con esas palabras, claro.
Como era el COU a distancia -yo por las tardes me preparaba para mi oficio de cocinero-, éramos un grupillo variopinto de edades, pesos y estaturas.
Posiblemente, por el filtro de mi mirada, quedáramos más bellos de lo que se pretendía demostrar.
No por ello es discutible esa otra mirada de Lucian Freud, auténtica sin lugar a dudas. Y además de auténtica, sugerente: pues al igual que en Literatura consideramos como valor creativo reservado a los maestros lo esperpéntico y grotesco, también de Lucian Freud ambicionamos esa percepción del cuerpo como si por él sintiéramos hastío, y aún así lo necesitáramos.


Coda

Lucian Freud frente al prerrafaelista Herbert Draper