miércoles, 15 de octubre de 2008

Pocas veces leerás soneto tan extravagante/ como el que he escrito en este instante

Quería escribir un soneto solemne y profundo, pero me salió un volátil pastelito de crema.

No dejes que te queme y hiera el sol
barnízalo de lluvia y tempestades
ángeles, serafines, potestades
báñalo, jugoso melocotón

Alníbar de nube y tiernos panes
con alas de paloma van al son
del canto del fragante ruiseñor
aliento de cerezas en el aire

Arándano lisérgico y champañas
en paracaídas caen sobre tu boca
nouvelle cousine, quien la probó lo sabe:

cañas de azúcar tañendo campanas
moflete-querubín trino de moka
derritiéndose al sol, cera que arde


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