sábado, 30 de enero de 2021
martes, 22 de diciembre de 2020
El nuevo orden mundial
El nuevo orden mundial
consiste en
arrancarse unos los ojos pupilas y pestañas
otros los oídos con sus orejas protectoras
otros la boca con sus labios dientes lengua
En el nuevo orden mundial
nada de eso será perdido
ellos no podrán impedir que los sujetemos
con nuestras manos para ofrendarlos.
Nuestras manos verán, oirán y hablarán.
Sus manos boca
Tus manos ojos
Mis manos oídos.
Un nuevo orden mundial preparan los gobiernos
de todos los sentidos alimentan sus avernos
calor de hogar de sus inviernos.
Sujetad bien lo que os arrebaten
haceos medallas donde enmarcar
ojos oídos bocas. Sobre el pecho.
En el nuevo orden mundial
haced de vuestra herida corazón
que mire y oiga y cuente.
Nada será perdido.
En el nuevo orden mundial
nada se perderá.
Aluche. Diciembre del 2020.
Las canciones del desconfinamiento.
sábado, 14 de noviembre de 2020
Ahora que ella regresó te necesito más que nunca.
Ahora que ella regresó te necesito más que nunca.
Con todos sus aromas, sus grabados, su aire
adolescente, sus ojos cargados de un misterio
de novela.
Ella, volvió. De pronto. Como
un portazo al revés, como las antípodas de
todo un abandono.
Ella. Regresa. Hoy.
Nunca se fue del todo. Te digo, que vive
aquí. Conmigo, y tú tendrás, que resistirla.
Su poder es el poder de las palabras con todas
las evocaciones y aromas posibles. Su cuerpo
desnudo se paseará ante ti como siempre hizo
ante mi. Enloquecerás seguro, pero no morirás
si te agarras a mi, si soportas su poderoso andar
sin más ropajes, que la evocación que te sugiera.
Te hará inmortal.
Yo te prometo, que ella, pese
a todo, te hará resucitar de nuevo cada día.
Después de la pequeña muerte que en cada
orgasmo en tu unión a mi, ella nos resucitará.
Ella nos necesita más que nunca, ahora que
tú me darás el sí, ella nos matará y resucitará.
Ella. Sus aromas. Sus grabados. Su mirada
con un misterio que arropó tu desnudez
de página en blanco con sus palabras
y sus evocaciones. Ella se desnudará para que
tú y yo podamos seguir viviendo. Adolescentes
siempre.
A Emperatriz, musa de siempre
Aluche. Noviembre del 2020.
Las canciones del desconfinamiento.
sábado, 7 de noviembre de 2020
En la trastienda queda el resto, los libros de cuentas
Aluche. Noviembre del 2020.
Las canciones del desconfinamiento.
viernes, 30 de octubre de 2020
Alguien tuvo que dar el primer paso y fueron tus piececitos desnudos
Alguien tuvo que dar el primer paso y fueron tus piececitos desnudos
uñas de roja pasión de mi corazón -ya arañado, no fuiste tú la primera-
los que primero se acercaron en esta playa eterna antes del crepúsculo.
Nunca se hará de noche mientras nuestros tímidos pies jueguen.
Luego fui yo quien anduvo kilómetros a tu encuentro sagrado, sagrado encuentro
santuario playa eterna en la que rodeados de cuerpos desnudos lozanos
rodeados de arena y olas de furia y calma emocionales jugamos a piececitos.
Y aún sigo esperando un paso tuyo más -por cada paso tuyo yo recorreré cientos-
para subir de tus pies a tus rodillas morenas como los cardenales de mi corazón
-ya amoratado, no fuiste tú la primera-, de tus rodillas en otro paso tuyo
a tu vientre de sal sagrado y santuario y playa eterna, tu vientre sexo roto
puerta de arena y cuerpos desnudos puerta de mis emociones rotas
puerta de santuario playa eterna para que se adentren mis pies peregrinos a ser
destrozados en tu sexo roto como mi corazón -ya roto, no fuiste tú la primera-.
Mi corazón, roto de tanto querer arenas y cuerpos desnudos. Santuarios.
Mi corazón, roto de tanto amar, mejor que un corazón intacto y vacío
desierto sin cuerpos, sin arenas, sin olas, sin pies peregrinos ni pies de uñas rojas
jugando a piececitos jugando a piececitos jugando a piececitos jugando a piececitos
A mi gitana.
Aluche. Octubre del 2020.
Las canciones del desconfinamiento.
viernes, 2 de octubre de 2020
lunes, 2 de marzo de 2020
La ruina del mundo y la música que queda
miércoles, 5 de febrero de 2020
Una reflexión sobre el poder de la música sobre la escritura
La música ayuda, y mucho.
Si no fuera por ella me sería arduo encontrar las palabras: dentro del río revuelto, como cajón de sastre donde todo debiera ser posible, la música es caña y es anzuelo, donde pescar todos esos pececillos que son las palabras que bailarán al son de la cuerda de la caña.
Porque, ay, la cuerda de la caña vibra y es sonora como la del violín, la guitarra o la lira.
O quizá es que el pececillo soy yo, pues basta que por la calle, en cualquier lugar o momento, salte una melodía, una canción, para que me eleve al aire salvándome del río obscuro de mi mismo.
Casi todo lo que he escrito ha sido con música de fondo.
jueves, 30 de enero de 2020
La pérdida y el encuentro
viernes, 27 de septiembre de 2019
Paso los días buscando en penumbra
